en ambos casos, las atracciones capilares mutuas entre las partículas, confinadas a la capa límite pero disfrutando de cierta medida de libertad en ella, tienden a la ordenación de las partículas unas con otras, e incluso a la aparición de un «patrón» regular como resultado de esta disposición.
La «captura» por parte del organismo protoplasmático de una partícula sólida con la que «construir su casa» (pues es difícil evitar este uso habitual de las figuras retóricas antropomórficas, por muy engañosas que