Cuando las dimensiones lineales de las cámaras sucesivas se encuentran en proporción continua, para que toda la concha constituya una espiral logarítmica es necesario que las distintas cámaras subtiendan ángulos de revolución iguales en el polo.
En el caso de los Miliolidae esto ocurre de manera evidente (Fig. 311); pues en esta familia las cámaras se disponen en dos filas (Biloculina), o tres filas (Triloculina), o en algún otro número pequeño de series: de modo que los ángulos subtendidos por ellas son fracciones grandes y simples del arco circular, tales como 180° o 120°. En muchas de las formas nautiloideas, como Cyclammina (Fig. 312), los ángulos