por Roux como inestable, y la gota grande (o aparentemente grande) aÿ£¢ã€° pasa rápidamente al centro del sistema, y adopta allí una posición de equiôÙlibôÙrium en la cual, como de costumbre, tres celdas se encuentran por completo en un punto, a ángulos iguales, y en la cual, en este caso, todas las celdas tienen un número igual de contactos «interfaciales».
No debe extrañarnos en absoluto descubrir que, en tales disposiciones, las distribuciones más comunes y estables son aquellas en las que los contactos celulares se distribuyen de manera tan uniforme como sea posible entre las distintas células. Siempre esperamos encontrar cierta tendencia a la igualdad en los casos en que nos enfrentamos a pequeñas oscilaciones a uno y otro lado de una condición simétrica.
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Las reglas y principios a los que hemos llegado desde el punto de vista de la tensión superficial tienen un alcance mucho mayor de lo que sugieren de inmediato los problemas a los que los hemos aplicado; pues en este estudio elemental de los límites celulares en un huevo en segmentación o tejido nos hallamos al borde de un difícil e importante tema de matemáticas puras. Es un tema esbozado por Leibniz, estudiado con algo más de profundidad por Euler y grandemente desarrollado en años recientes. Es la Geometria Situs de Gauss, el Analysis Situs de Riemann, la teoría de particiones de Cayley y de los complejos espaciales de Listing12. El punto crucial que el biólogo debe comprender es que, en una superficie cerrada dividida en un cierto número de caras, la disposición de todas las caras, líneas y puntos del sistema es susceptible de análisis, y que, cuando el número de caras o áreas es pequeño, el número de disposiciones posibles es pequeño también. Esta es la simple razón por la cual nos encontramos en un caso como el que hemos estado discutiendo (a saber, la