Es evidente que toda la concha resultante puede considerarse ahora de dos maneras diferentes: * Es, por una parte, un conjunto de curvas cerradas similares dispuestas en espiral en el espacio, que aumentan gradualmente de dimensiones en proporción al incremento de su ángulo vectorial desde el polo. En otras palabras, podemos imaginar nuestra concha dividida en un sistema de anillos que se suceden en una espiral continua desde aquel terminal y más grande que constituye el labio del orificio de la concha. * O bien, por otra parte, podemos concebir toda la concha
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CAPÍTULO XI LA ESPIRAL LOGARÍTMICA
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