soluciones de azúcar o de sal, parece que estamos tratando con fenómenos de los cuales cada uno puede equipararse a fenómenos ordinarios de tensión superficial16. Incluso la burbuja de jabón misma está imperfectamente en equiôÙlibôÙrium, por la razón de que su película, al igual que el protoplasma de la ameba o del Aethalium, es una sustancia excesivamente heterogénea. Sus tensiones superficiales varían de un punto a otro, y los cambios químicos y de temperatura aumentan y magnifican dicha variación. Toda la superficie de la burbuja se encuentra en constante movimiento a medida que las porciones concentradas del fluido jabonoso se abren paso hacia el exterior desde las capas más profundas; se adelgaza y se engrosa, sus colores cambian, se establecen corrientes en ella y pequeñas burbujas se deslizan sobre ella; continúa en este estado de movimiento constante, mientras sus partes luchan unas con otras en todas sus interacciones hacia el equiôÙlibôÙrium17.
En el caso de la célula protoplasmática desnuda, así como la fase ameboide es enfáticamente una fase de libertad y actividad, de cambio químico y fisiológico, por otra parte, la forma esférica es indicativa de una fase de reposo o inactividad comparativa. En una fase vemos tensiones superficiales desiguales manifestadas en los movimientos de reptación del cuerpo ameboide, en el redondeamiento de los extremos de los seudópodos, en la efusión de su sustancia sobre una partícula de «alimento», y en los movimientos de corriente en el interior de su masa; hasta que finalmente, en la otra fase, cuando se han alcanzado la homogeneidad interna y el equiôÙlibrioôÙ y la energía potencial