discontinuas de magnitud representadas por las colas de sus tijeretas son justamente tales como las que ilustran las magnitudes de los peces mayores y menores; de hecho, podemos llegar a decir que las curvas son precisamente comparables, pues en ambos casos vemos un rasgo característico de detalle, a saber, que la 〜dispersión〠de la curva es mayor en la segunda onda que en la primera, es decir (en el caso del pez) en la serie de mayor edad así como de mayor tamaño. Sobre la razón de este fenómeno, que es simple y casi obvia, no necesitamos detenernos.
Es evidente, pues, que en este caso de «dimorfismo», las colas del primer grupo de tijeretas (a las que Bateson llama «machos altos») han crecido de forma más rápida, o han estado creciendo durante un período más largo de tiempo, que las de los «machos bajos». Si pudiéramos estar seguros de que toda la muestra aleatoria de tijeretas pertenecía a una y la misma edad, entonces tendríamos que atribuir el fenómeno del dimorfismo a un fenómeno fisiológico, simple en su género (por muy notable e inesperado que sea); a saber, que existían dos