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CAPÍTULO XI LA ESPIRAL LOGARÍTMICA

Una figura matemática que muestra una espiral logarítmica, con radios trazados desde un punto central C hasta los puntos A, E y G.

magnitud, =ã€₤ö°. Sean AB y ED que se cortan, al ser prolongadas, en C; y llámese el ángulo ACE (o xCy) =ã€₤öý. Hágase el ángulo yCz =ã€₤angle xCy, =ã€₤öý. Trácese EG, de modo que el ángulo yEG =ã€₤ö°, que corta a Cz en G; y trácese DF paralela a EG. Es entonces fácil demostrar que AEDB y EGFD son cuadriláteros semejantes. Y, cuando consideramos el cuadrilátero AEDB como poseedor de lados infinitesimales, AE y BD, el ángulo ö° tiende a öÝ, el ángulo constante de una espiral equiangular que pasa a través de los puntos AEG, y de una espiral semejante que pasa a través de los puntos BDF; y el punto C es el polo de ambas espirales. En un caso límite particular, cuando nuestros cuadriláteros son todos iguales además de semejantes,〔lo cual ocurrirá cuando el ángulo ö° (o los ángulos EAC, etc.) sea un {502} ángulo recto,〔la curva 〜espiral〠será un arco circular, siendo C el centro del círculo.

Otro ejemplo, muy sencillo, puede extraerse de las «inflorescencias cimosas» de los botánicos, aunque el modo real de desarrollo de algunas de estas estructuras sea objeto de disputa y su nomenclatura esté envuelta en una confusión histórica extraordinaria2.

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