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nydus/On Growth and FormPublic
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CAPÍTULO V LAS FORMAS DE LAS CÉLULAS

Dos fotografías contiguas que muestran el estrangulamiento y la tracción hacia abajo de un fluido viscoso dentro de un recipiente.

Mientras que Orbulina es una sencilla gota esférica, Lagena sugiere a nuestra mente una «gota colgante», alargada hasta formar un cuello largo y esbelto por su propio peso, ayudado por la viscosidad del material. En verdad, las diversas gotas colgantes, como las que nos muestra el Sr. C. R. Darling, son los onduloides más bellos y perfectos, de extremos esféricos, que es posible concebir. Un líquido adecuado, un poco más denso que el agua e incapaz de mezclarse con ella (como el benzoato de etilo), se vierte sobre una superficie de agua. Se extiende {258} sobre la superficie y forma gradualmente una gota colgante, aproximadamente hemisférica; pero a medida que se añade más líquido, la gota se hunde, o más bien crece hacia abajo, adherida todavía a la película superficial; y el equilibrio de fuerzas entre la gravedad y la tensión superficial da como resultado el contorno del unduloide, a medida que el peso creciente de la gota tiende a estirarla y finalmente a partirla en dos. En el momento de la ruptura, por cierto, se forma una diminuta gotita en el cuello atenuado, tal como describimos en la división normal de un hilo cilíndrico (p. 233).

Para pasar a una clase de animales mucho más altamente organizada, hallamos el unduloide bellamente ejemplificado en las pequeñas conchas en forma de frasco de ciertos moluscos pterópodos, p. ej. Cuvierina43.

Aquí también la simetría de la figura nos llevaría de inmediato a sospechar que la criatura vivía en una posición de simetría respecto a las fuerzas circundantes, como por ejemplo si flotaba en el océano en una posición erecta, es decir, con su eje longitudinal coincidiendo con la dirección de la gravedad; y esto sabemos que es realmente el modo de vida del pequeño pterópodo.

Muchas especies de Lagena se complican y embellecen con un patrón, y algunas mediante la superañadidura a la concha de extensiones planas o «alas». Estas últimas confieren una simetría secundaria y bilateral a la pequeña concha, y sugieren fuertemente una fase o periodo de crecimiento en el que yacía horizontalmente sobre la superficie, en vez de colgar verticalmente de la película superficial: en la que, por decirlo así, era una gota flotante y no colgante. El patrón es de dos tipos. A veces consiste en una especie de reticulación fina, con espacios intermedios redondeados o más o menos hexagonales; en otros casos se produce por una serie simétrica de crestas o pliegues, por lo general longitudinales, en el cuerpo de la célula en forma de matraz, pero de vez en cuanto dispuestos transversalmente sobre el cuello estrecho. Los patrones reticulados y plegados podemos considerarlos por separado. El patrón reticulado es muy similar a la superficie arrugada de un guisante seco, o a los patrones arrugados más regulares sobre muchas otras semillas e incluso granos de polen. Si un cuerpo esférico, tras desarrollar una «piel», comienza a contraerse un poco, y si la piel ha perdido la elasticidad lo suficiente como para no poder seguir el ritmo de la contracción de la masa interior,

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