pues (pero no del habitual), obtenemos una estructura que <>, y cuyos incrementos sucesivos son todos similares, situados de manera similar y ampliados en una progresión continua. Tenemos, en suma, todas las condiciones apropiadas y necesarias para el desarrollo de una espiral logarítmica; y esta espiral logarítmica (aunque es de pequeño ángulo) confiere su propio carácter a la estructura, y hace que el pequeño caparazón participe de la configuración característica de la concha de los moluscos.
La simplicidad esencial, así como la gran regularidad de las 〜curvas de crecimiento〠que dan lugar a las familiares conôÙfiôÙgurôÙaôÙciones de nuestras valvas de bivalvos, explican suficientemente, de manera general, la facilidad con la que pueden ser imidades, como por ejemplo en las llamadas 〜conchas artificiales〠que Kappers ha producido a partir de la forma concoidea y la laminación de trozos de parafina fundida y rápidamente enfriada32.
En la exposición anterior sobre la forma matemática de la concha de los bivalvos, hemos supuesto, por mor de la simplicidad, que el polo u origen del sistema se encuentra en un punto donde todas las curvas sucesivas se tocan entre sí. Pero tal disposición no es ni teóricamente probable ni se da en la realidad; pues significaría que en cierta dirección el crecimiento descendió, no solo a un mínimo, sino a cero. De hecho, el centro del sistema (el «umbo» de los conchólogos) no se encuentra en el borde del sistema, sino muy cerca de este; en otras palabras, hay una cierta cantidad de crecimiento en todo su derredor. Pero tener en cuenta esta condición implicaría matemáticas más engorrosas, y es evidente que las ilustraciones precedentes constituyen una aproximación suficientemente cercana al caso real. {567}
Entre los bivalvos, el ángulo espiral () es muy pequeño en las conchas aplanadas, como Orthis, Lingula o Anomia. Por regla general, es mayor en los lamelibranquios que en los braquiópodos, aunque en estos últimos alcanza una magnitud considerable entre los Pentameri.
Entre los lamelibranquios es mayor en formas como Isocardia y Diceras, y en el curioso género Caprinella; en todos estos últimos géneros su magnitud da lugar a la producción de una concha espiral de varias vueltas, exactamente igual que en los univalvos.
El ángulo suele ser igual, pero de signo opuesto, en las dos valvas del lamelibranquio, y suele ser de signo opuesto pero desigual en las dos valvas del braquiópodo. Es muy desigual en muchos Ostreidae, y especialmente en formas como Gryphaea, o en Caprinella, que es una especie de Gryphaea exagerada.
Ocasionalmente es del mismo signo en ambas valvas (es decir, ambas valvas se curvan en el mismo sentido), como vemos a veces en Anomia, y mucho mejor en Productus o Strophomena.