calcáreas, las espículas cuadirradiadas o "tetractinélidas" que se presentan en el mismo grupo, pero más característicamente en ciertas esponjas silíceas conocidas como Tetractinellidae, y por último tal vez (aunque estas últimas resultan admitidamente algo más difíciles de comprender) las espículas de seis radios de los hexactinélidos.
Las espículas de las esponjas calcáreas son comúnmente trirradiadas, y los tres radios suelen estar inclinados entre sí en ángulos iguales, o casi iguales; en ciertos casos, dos de los tres rayos se encuentran casi en línea recta, y en ángulo recto con respecto al {444} tercero54. Raras veces se encuentran en un plano, sino que suelen estar inclinadas entre sí formando un ángulo sólido y triedro, que no es fácil de medir con precisión bajo el microscopio. Los tres rayos se ven complementados muy a menudo por un cuarto, dispuesto de forma tetraédrica, es decir, formando ángulos iguales con los otros tres. La espícula calcárea consiste principalmente en carbonato de cal, en forma de calcita, con (según von Ebner) cierta mezcla de sosa y magnesia, de sulfatos y de agua. Según el mismo autor (pero el hecho, aunque parecería fácil de comprobar, sigue siendo discutido) no hay materia orgánica en la espícula, ni en forma de filamento axial ni de otro modo, y la apariencia de estratificación, que a menudo simula la presencia de una fibra axial, se debe a la 〜cr-i-s-t-a-l-i-z-a-c-i-ó-n mixta〠de los diversos componentes. La espícula es un cristal verdadero y, por tanto, su existencia y su forma se deben primariamente a las fuerzas moleculares de la cr-i-s-t-a-l-i-z-a-c-i-ó-n; además, se trata de un cristal único y no de un grupo de cristales, como se aprecia de inmediato por su comportamiento ante la luz polarizada. Pero sus ejes no son ejes cristalinos, y su forma ni coincide con, ni se parece en modo alguno a, ninguna de las muchas formas polimórficas en las que la calcita es capaz de cristalizar. Es como si estuviera tallada a partir de un cristal macizo; es, de hecho, un cristal bajo restricción, un cristal que crece, por así decirlo, en un molde artificial; y este molde está constituido por las células circundantes o vesículas estructurales de la esponja.
Hemos estudiado ya de un modo elemental, pero ampliamente para nuestro propósito actual, la manera en que tres o más células, o burbujas, tienden a unirse bajo la influencia de la tensión superficial, y también los fenómenos exteriormente similares que pueden ser provocados por una distribución uniforme de presión mecánica.
Hemos visto que cuando nos limitamos a un conjunto plano de dichos cuerpos, encontramos que se unen de tres en tres; que en una sección o proyección plana de dicho conjunto vemos que las paredes divisorias se unen entre sí en ángulos iguales de 120°; que cuando los cuerpos son de tamaño uniforme, las particiones son líneas rectas que se combinan para formar hexágonos regulares; y que cuando {445} los cuerpos son de tamaño desigual, las particiones son curvas y se combinan para formar otros polígonos menos regulares.
Es evidente, por lo tanto, que en cualquier conjunto aplanado o estratificado de tales células, un depósito esquelético solidificado que se origina o se acumula ya sea entre las células o dentro del grosor de sus particiones mutuas, tenderá a adoptar la forma de cuerpos trirradiados, cuyos rayos (en un caso típico) se dispondrán en ángulos iguales de 120° (Fig. 214, F). Y esta última condición de igualdad será susceptible de modificación de varias maneras. Lo será