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nydus/On Growth and FormPublic
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CAPÍTULO V LAS FORMAS DE LAS CÉLULAS

En segundo lugar, puede ser exactamente imitada de forma artificial por medio de otras sustancias coloidales. Hace muchos años Norris hizo la muy interesante observación de que en una emulsión de cola las gotas adquirían una forma bicóncava semejante a la de los corpúsculos de los mamíferos54. La cola era impura y sin duda contenía lecitina; y es posible (como me dice el profesor Waymouth Reid) hacer una emulsión similar con cerebrósidos y oleato de colesterina, en la cual se muestra bellamente la misma conformación de las gotas o partículas. Ahora bien, tales cuerpos de colesterina ocupan un lugar importante entre aquellos en los que Lehmann y otros han mostrado y estudiado la formación de cristales líquidos, es decir, de cuerpos en los que las fuerzas de criôÙstalôÙliôÙzaôÙción y las fuerzas de tensión superficial luchan unas con otras55; y, a falta de una explicación mejor, podemos entretanto sugerir que alguna causa de este tipo está en la base de la conformación cuya explicación presenta tantas dificultades. Pero tal vez no debamos pasar por alto este tema sin añadir que el caso es difícil y complejo desde el punto de vista fisiológico. Pues la superficie de un corpúsculo sanguíneo consiste en una 〜membrana semipermeable〠, a través de la cual ciertas sustancias pasan libremente y otras no (en su mayoría aniones y no cationes), y puede ser, por consiguiente, que tengamos en la vida un estado continuo de desequilibrio osmótico, de tensión osmótica negativa en su interior, a cuya causa comparativamente simple también pueda deberse la distensión imperfecta del corpúsculo56. El fenómeno entero sería comparativamente fácil de entender si pudiéramos postular una región periférica más rígida en el corpúsculo, en forma, por ejemplo, de un anillo elástico periférico. Tal engrosamiento o endurecimiento anular, semejante a los 〜anillos de colapso〠que un ingeniero introduce en una caldera, se ha afirmado realmente que existe, pero su presencia no está autentificada.

Pero no es en absoluto improbable que aún nos quede mucho por aprender sobre los fenómenos de la ósmis misma, tal como se manifiestan en el caso de cuerpos diminutos como un corpúsculo sanguíneo; y (como me sugiere el profesor Peddie) no es en absoluto imposible que la curvatura {273} de la superficie pueda por sí misma modificar la acción osmótica o tal vez la adsortiva.

Si se descubriera que la acción osmótica tendía a detenerse, o a invertirse, al cambiar la curvatura, se seguiría que este fenómeno daría lugar a corrientes internas; y el cambio de presión consiguiente a estas tendería a intensificar el cambio de curvatura una vez iniciado57.

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