en un grado excepcional, y su estrechamiento excesivo está representado por una curvatura, convexa hacia el eje medio, por parte de las ordenadas verticales. Tomemos como última ilustración uno de los cocodrilos mesozoicos, el pequeño Notosuchus, de la formación del Cretácico. Este pequeño cocodrilo es muy diferente de nuestro tipo en las proporciones de su cráneo. La región del hocico, por delante de los huesos frontales e incluyéndolos, está muy acortada; de constituir plenamente las dos terceras partes de la longitud total del cráneo en Crocodilus, constituye ahora menos de la mitad, digamos tres séptimos del total; y todo el cráneo, y especialmente su parte posterior, es curiosamente compacto, anCHO y achaparrado. La órbita es inusualmente grande. Si en el diagrama de este cráneo seleccionamos una cantidad de puntos obviaôÙmenôÙte corôÙresôÙponôÙdienôÙtes {754} con puntos donde nuestras coordenadas rectangulares se cruzan con determinados huesos u otros rasgos reconocibles de nuestro cocodrilo típico, descubriremos fácilmente que las líneas que unen estos puntos en Notosuchus forman una red de coordenadas como la que está representada en la Fig. 383, c. A todos los efectos prácticos, por
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CAPÍTULO XVII SOBRE LA TEORÍA DE LAS TRANSFORMACIONES, O LA COMPARACIÓN DE FORMAS AFINES
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