mecanismo real cuando nos plazca. Y se sigue que tal diferencia entre la materia viva y la muerta nos llevaría muy lejos, pues seguiría confinándose estrictamente al plano físico o mecánico.
Nuestro interés histórico en todo el asunto se ve incrementado por el {420} hecho, o la gran probabilidad, de que «la tenacidad con que Pasteur luchó contra la doctrina de la generación espontánea no estaba desconectada de su creencia de que los compuestos químicos de simetría unilateral no podían surgir sino bajo la influencia de la vida17». Pero la cuestión de si la generación espontánea es un hecho o no no depende de consideraciones teóricas; nuestra respuesta negativa se basa, y hasta el momento se basa sólidamente, en repetidos fracasos para demostrar su ocurrencia. Muchas grandes leyes de las ciencias físicas, sin excluir la gravitación misma, no tienen mayor derecho a nuestra aceptación.
Volvamos pues, después de esta digresión, al tema general de las formas que adoptan ciertos cuerpos químicos cuando se depositan o precipitan dentro del organismo, y a la cuestión de hasta qué punto dichas formas pueden imitarse artificialmente o explicarse teóricamente.
El Sr. George Rainey, del Hospital de San Bartolomé (a quien ya hemos hecho referencia), y el profesor P. Harting, de Utrecht, fueron los primeros en abordar este problema específico. El Sr. Rainey publicó, entre 1857 y 1861, una serie de valiosos y meditados artículos para demostrar que la concha y el hueso y ciertas otras estructuras orgánicas se formaban «por un proceso de coalescencia molecular, demostrable en ciertos productos formados artificialmente»18. El profesor Harting, tras treinta años de trabajo experimental, publicó en 1872 un artículo, que se ha vuelto clásico, titulado Recherches de Morphologie Synthûˋtique, sur la production artificielle de quelques formations calcaires organiques; su objetivo era abrir el camino a una «morphologie synthûˋtique», como WûÑhler había sentado las bases de una «chimie synthûˋtique» mediante su clásico descubrimiento cuarenta años antes. {421}
Rainey y Harting usaron métodos similares, y estos eran tales como muchos otros investigadores han seguido empleando,〔en parte con el propósito directo de explicar la génesis de las formas orgánicas y en parte como una parte integral de lo que hoy se conoce como Química Coloidal. La quintaesencia del método consistía en poner alguna sal de cal soluble, tal como el cloruro o el nitrato, en solución dentro de un medio coloide, tal como goma, gelatina o albúmina; y luego precipitarla en forma de algún compuesto insoluble, tal como el carbonato o el oxalato. Harting descubrió que, cuando añadía un poco de carbonato de sodio o de potasio a una solución concentrada de cloruro de calcio en albúmina, obtenía al principio una masa gelatinosa, o 〜precipitado coloide〠: el cual se transformaba lentamente mediante la