De esta breve tabla aprendemos varias cosas interesantes.
Vemos, en primer lugar, que cuando cada vuelta tiene aproximadamente tres veces la anchura de su vecina y predecesora, como ocurre en el Nautilus,
el ángulo constante se encuentra en las cercanías de 80ô¯; y de aquí también que, en todas las conchas ammonitoides ordinarias, y en todas las conchas típicamente espirales de los gasterópodos20, el ángulo constante sea asimismo grande, siendo muy raras veces inferior a 80ô¯, y por lo común de entre 80ô¯ y 85ô¯.
En segundo lugar, vemos que con ángulos menores la forma aparente de la espiral se altera enormemente, y el hecho mismo de ser una espiral deja pronto de ser patente (Figs. 271, 272).
Supongamos que una vuelta tenga una pulgada de ancho; entonces, si el ángulo de la espiral fuera de 80ô¯, la {535} vuelta siguiente tendría (como acabamos de ver) unas tres pulgadas de ancho; si fuera de 70ô¯, la vuelta siguiente tendría casi diez pulgadas, y si fuera de 60ô¯, la vuelta siguiente tendría casi cuatro pies de ancho.
Si el ángulo fuera de 28ô¯, la vuelta siguiente tendría una milla y media de ancho; y si fuera de 17ô¯, la siguiente tendría unas 15 000 millas de ancho.