Murió en 1858.
Saint Simon nació en el seno de una familia noble 211 en París en 1760. Adquirió y dilapidó una fortuna, experimentando deliberadamente con las diversas formas de "vida", desde la extravagancia hasta la miseria absoluta. No había en él nada de esa tendencia a la experimentación práctica en esquemas cuasisocialistas que caracterizó a Robert Owen.
Su filosofía se mezclaba con un misticismo que tendía a aumentar —una tendencia a formar una nueva religión más que a realizar una nueva condición de vida— y que fue llevado hasta las absurdidades de una especie de culto por sus seguidores inmediatos, más o menos imitado por los positivistas de nuestros propios días, cuyo fundador, Auguste Comte, fue su discípulo más querido.
Su socialismo era de índole vaga y admitía la existencia de clases de talento, tal como lo expresa el lema del sansimonismo: "De cada cual según su capacidad; a cada cual según sus obras".
A pesar, sin embargo, de la tendencia al misticismo, mostró singulares destellos de perspicacia en asuntos históricos y económicos, y desde el punto de vista intelectual estaba ciertamente por delante de Robert Owen. Puede decirse que 212 se impuso la tarea de conocer toda la vida por cualquier medio y a cualquier precio, para dedicarse a la nueva religión, "cuyo gran objetivo es la mejora más rápida posible de la condición moral y física de la clase más pobre y más numerosa".
Bien dice de él Federico Engels: > “Ya en sus Cartas desde Ginebra, Saint-Simon sentó el principio de que todos los hombres deben trabajar, y que el Reinado del Terror había sido el reino de las masas desposeídas. Ver claramente ya en 1802 que la Revolución francesa era una lucha de clases entre la nobleza, la