De todo esto se volverá a ver que, cualesquiera que sean los instrumentos que se pongan en manos del obrero para obtener un resultado de su trabajo, a pesar de todas las pretensiones en contrario, el único instrumento necesario para el capitalista es el propio obrero viviendo bajo condiciones tales que pueda ser utilizado como un mero instrumento para la producción de ganancia. 260
Las herramientas, la maquinaria, las fábricas, los medios de cambio, etc., son solo ayudas intermedias para poner en funcionamiento la máquina viva.
Marx pasa ahora a trazar el desarrollo del capitalista en la época actual, indicando la última fase de la lucha de clases; señala la pugna del obrero con la máquina, la intensificación del trabajo debida al constante perfeccionamiento de la maquinaria, etc.
A continuación ofrece lo que puede llamarse una historia y un análisis de las Leyes fabriles, la legislación a la que la clase empleadora se vio obligada, a fin de hacer posible que el obrero "libre" viviera bajo sus nuevas condiciones de competencia; a fin, en resumen, de evitar que la sociedad industrial fundada por la revolución de la máquina se viniera abajo casi tan pronto como se había establecido.
El punto de la intensificación del trabajo es tan importante que exige un par de palabras al pasar; el quid de la cuestión, tal como lo plantea Marx, se reduce a lo siguiente: * A medida que la organización de la producción avanza hacia la perfección, el desgaste del obrero en un espacio dado de