producción simultánea de un artículo que ha de pasar por varios procesos, estando dichos procesos repartidos entre las distintas partes de la máquina-obrera. Este sistema ofrece un claro ejemplo de evolución por medio 245 de la supervivencia del más apto; parece haberse requerido un aumento repentino de la producción, por lo que el trabajo tuvo que ser reorganizado distribuyéndose entre diferentes obreros con el fin de ahorrar tiempo. Así, este sistema es lo inverso al ilustrado por la fabricación de carruajes, en la cual una serie de oficios debían combinarse para la manufactura de un solo artículo; mientras que en este (la fabricación de alfileres o agujas puede tomarse como ejemplo) una serie de procesos que en otro tiempo formaban partes de un solo oficio, se convierten ahora cada uno de ellos en un oficio separado en sí mismo.
De aquí se deduce la completa interdependencia de cada ser humano que forma parte del obrero-máquina, ninguno de los cuales puede producir nada por sí mismo. La unidad de trabajo ya no es un individuo, sino un grupo.
Pero todos estos procesos, por muy subdivididos y por muy combinados que estuviesen, seguían siendo actos manuales; las mismas necesidades que obligaron a la simple cooperación del primer período capitalista a la división del trabajo, obligaban ahora a este último sistema a un desarrollo aún mayor; aunque, ciertamente, actuaban otras causas además de las meramente económicas, tales como la creciente aglomeración de personas en las ciudades y la consiguiente división creciente del trabajo en la propia Sociedad en cuanto a las ocupaciones de sus miembros.
Este desarrollo final fue la sustitución del sistema de la «división del trabajo» y del «taller» por la máquina y el sistema fabril completo.