medio de sus tratos con la Sociedad, pronto le llamaron la atención las deficiencias y las injusticias del individualismo y la competencia. En su primer libro, La teoría de los cuatro movimientos, elabora la tesis de que la naturaleza humana es perfectible mediante el libre juego de los apetitos y las pasiones, y afirma que la miseria y el vicio provienen de las restricciones impuestas por la Sociedad. Su crítica de la sociedad moderna es sumamente valiosa por anticiparse a la del socialismo científico; a diferencia de sus contemporáneos, tiene una visión del desarrollo histórico de la humanidad: «La divide en cuatro períodos de desarrollo: el Salvajismo, la Barbarie, el Patriarcado y la Civilización, entendiendo por esta última la civilización burguesa».172 Su frase «En la civilización, la pobreza nace de la propia superabundancia» bien merece ser tenida en cuenta en nuestros días y comparada con la de Robert Owen de 1816: «nuestro mejor cliente, la guerra, ha muerto».
Como base para la reconstrucción de la sociedad, Fourier propugnó la cooperación industrial; pero aquí su utopismo lo condujo a la trampa de formular dogmáticamente un elaborado plan de vida en todos sus detalles, un esquema que jamás podría llevarse a cabo, por muy buenos que fuesen los principios en los que se basara. Su propuesta dispone que las e Falansterios sean la unidad de cooperación, en la cual debían desarrollarse toda la vida y toda la industria, tanto agrícola como de otro tipo, y todos los detalles son expuestos por él de la manera más minuciosa, estableciéndose el número de cada falansterio en 1600 almas. La idea más valiosa fue la posibilidad y la necesidad de asignar el trabajo adecuado a cada capacidad, asegurando con ello que siempre resultara placentero, y su afirmación de que los niños, a quienes por lo general les gusta hacer tortas de barro y ensuciarse, debían hacer el trabajo sucio de la comunidad, puede verse al menos como una ilustración de esta idea, aunque se planteara como una ley formal.