con el que fueron fundados se estaba extinguiendo entretanto. Eran 88 originalmente sociedades de artesanos iguales gobernados por oficiales de su propia elección, y sus reglas estaban obviamente dirigidas contra el crecimiento del capitalismo, como p. ej. las de los pañeros de Flandes, que limitaban el número de telares en el taller de cualquier maestro a cuatro. La inferioridad en el gremio era sólo temporal; todo aprendiz, o oficial (bachelor), estaba obligado a convertirse en maestro con el tiempo. Pero ahora esto había estado cambiando desde hacía un tiempo, y el jornalero hizo su aparición en los talleres bajo el nombre de sirviente. La cuota de entrada aumentó tanto que es evidente que denota algo más que la mera caída en el valor del oro, y significaba la compra de una participación en una compañía monopolística más que la contribución necesaria a la sociedad de un artesano. En resumen, hacia mediados del siglo XVI los gremios eran organizaciones que incluían algo más que los gérmenes de capital servido por trabajo; no se necesitaba nada más que circunstancias externas para el desarrollo a partir de esto de un completo privilegio capitalista.
Aparte de los gremios, las dos clases de capitalistas y obreros libres estaban siendo creadas por el desarrollo del comercio, que los necesitaba a ambos como instrumentos para su progreso.
El comercio medieval no sabía nada del cambio capitalista; las demandas de los mercados locales se abastecían mediante el trueque o la venta directa del exceso de producción de los diversos distritos y países.
Todo esto estaba cambiando ahora, y se estaba formando un mercado mundial, en el cual debían entrar todas las mercancías; y una clase mercantil creció para llevar a cabo este nuevo comercio, y pronto alcanzó el poder, en medio de la rápida disolución de la antigua sociedad jerárquica con sus grados debidamente ordenados.