sufrieron exacciones abusivas de renta, los pequeños propietarios (yeomen) fueron expropriados, los braceros fueron expulsados de la tierra hacia las ciudades, para trabajar allí como obreros «libres». Inglaterra contribuyó así con su parte al comercio, pagando por ello con algo tan poco importante como la pérdida de la ruda jovialidad, la abundancia y la independencia de espíritu que antaño atrajeron la admiración de extranjeros más subyugados por el sistema feudal y por sus abusos de lo que lo estaban los ingleses.
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