tiempo de trabajo se incrementa; y esto es válido para la organización del período de la «división del trabajo», solo que limitado por el hecho de que el hombre mismo es la máquina, y tal limitación no existe en el período de la maquinaria plenamente desarrollada, en el cual el obrero es un apéndice de la máquina, dictando esta última a su complemento, el obrero —en su afán constante por una productividad creciente—, la cantidad de desgaste de su cuerpo en el trabajo de cada hora. > Esto subraya de la manera más clara posible la sujeción del hombre a
Marx también trata la teoría de la compensación al obrero desplazado por la maquinaria; es decir, la opinión común de que, mediante el ahorro de trabajo de la maquinaria —que a primera vista parecería tender a la disminución del número de hombres empleados—, se libera más capital para el empleo. Pero, dice Marx: > «Supongamos que un capitalista emplea a 100 obreros a £30 al año cada