socialismo, pero, al deshacerse de una brutalidad evidente y reconocida, pondría de relieve la velada tiranía económica que nos oprime y, de este modo, haría avanzar el socialismo.
Tal es a nuestro juicio el único medio, unido a la modificación gradual de las opiniones y aspiraciones de las masas, para lograr el advenimiento del sistema socialista.
La revuelta armada o la guerra civil puede ser un incidente de la lucha, y de una forma u otra probablemente lo será, especialmente en las últimas fases de la revolución; pero en ningún caso podría suplantar al cambio antedicho en el sentimiento popular, y debe, en todo caso, seguir a este más bien que precederle.
Es evidente que la primera victoria real de la Revolución Social será el establecimiento, no en verdad de un sistema completo de comunismo de la noche a la mañana, lo cual es absurdo, sino de una administración revolucionaria cuyo propósito definido y consciente sea preparar y promover, por todos los medios disponibles, la vida humana para dicho sistema; en otras palabras, de una administración cuyos actos todos tengan como propósito deliberado avanzar hacia el Socialismo.
Podemos ver, por tanto, claramente ante nosotros una lucha que terminará haciendo realidad una sociedad 286 en la que los medios de producción estén socializados, y se alcance una igualdad de condiciones relativa en comparación con la moderna sociedad capitalista.
Esto y nada menos que esto será el principio del socialismo en el verdadero sentido de la palabra; pero no puede detenerse en este punto, sino que debe tener un desarrollo posterior inmediato, y uno que podemos concebir como directamente deducible de él.
Esto debe constituir el tema de nuestro siguiente y último capítulo.