«Las finanzas, muchacho, al igual que el teatro, dependen para su éxito de la puesta en escena, incluso más que del actor. Mi experiencia me ha demostrado que los hombres en todo el mundo son iguales: si los rodeas adecuadamente, abuchearán a la hora de abuchear y aplaudirán a la hora de aplaudir; sí, del modo en que pongas en escena tus obras financieras depende el éxito de estas». El hecho es que por ningún otro método este artista escénico de las finanzas habría podido poner sus planes en marcha con tanta rapidez. El hombre había calculado con absoluta precisión la codicia romántica que
Después de cenar, Addicks «fue directo al grano»:
«Caballeros, mi proyecto es tan sencillo como factible y conservador, pues no tocaré nada que no sean empresas conservadoras. Caballeros, ustedes tienen tres grandes compañías de gas que abastecen de luz a esta gran ciudad: la Boston, la Roxbury y la South Boston. Valen en la actualidad unos cinco millones de dólares. Voy a compraras y a gastar tres o cuatro millones más en una nueva compañía; después consolidaré las cuatro y las transformaré de empresas de gas de carbón en empresas de gas de agua, las cuales venderán gas a su gente a un precio menor del que pagan ahora y, al mismo tiempo, ganarán mucho dinero para ustedes y para mí. ¿Qué dicen?»
Esta fue sin duda una acción rápida. Lo mejor de Boston se quedó sin aliento por un minuto. Luego alguien sugirió que, en un asunto de tanta importancia, sería necesario que los procuradores investigaran, que se consultara a las familias propietarias de las acciones y que estas se pusieran de acuerdo antes de poder llegar a una base adecuada sobre la cual deshacerse de sus participaciones.