Esta es una transacción perfectamente legítima, y la compañía de seguros muestra una ganancia de medio millón en su inversión. El siguiente paso es este. En su terreno, la compañía fiduciaria erige un edificio de dos millones de dólares, obteniendo el dinero de la compañía de seguros a un bajo tipo de interés. Acto seguido, el valor del terreno colindante comprado por el adepto del «Sistema» aumenta un cincuenta por ciento, de modo que este ha ganado 250.000 dólares sin arriesgar ni un dólar. Al mismo tiempo, se han producido varias otras transacciones lucrativas entre instituciones e individuos. El agente que vendió los dos terrenos y que está «en el ajo» de la operación recibe una generosa comisión por realizar las ventas; el representante de la compañía fiduciaria tiene su propio «beneficio», y hay más comisiones para los agentes que piden prestado y prestan el dinero y controlan la construcción del edificio.
Mis lectores bien pueden preguntar: ¿Son meras ilustraciones, o tales cosas ocurren realmente? Respondo sin reservas que tratos similares a estos han ocurrido repetidamente y que el principio y el procedimiento expuestos son la regla y no la excepción.
He aquí un episodio menor del que tengo conocimiento personal. Un hombre bien conocido hizo una solicitud directa a la Mutual Life Insurance Company para un préstamo de 400.000 dólares sobre un valioso bloque comercial de la ciudad que le pertenecía. Le dijeron que la corporación no tenía fondos disponibles para ese propósito. La negativa fue categórica y definitiva.
Pocos días después, un abogado y agente inmobiliario acudió a su oficina y le dijo: "Tengo entendido que necesita 400.000 dólares sobre su propiedad. Puedo proporcionárselos, o 500.000 si necesita tanto".
—Bien —dijo el aspirante a prestatario—, me lo llevaré. ¿De quién es el dinero?