periodo de la historia de los Estados Unidos la honestidad ha estado tan completamente «dirigida» por la deshonestidad como en este, los albores del siglo XX.
Iré más lejos y diré que hoy en día existe, sin control y en manos de un grupo de hombres, el poder de crear dólares de la nada.
Esa función de creación de dólares que el pueblo cree conferida únicamente a su Gobierno y ejercida solo bajo la ley en su beneficio, está siendo en realidad ejercida en secreto a escala enorme por unos pocos particulares para su propio beneficio personal. Bien sé que esta es una afirmación sorprendente, pero no más que los hechos que la respaldan.
A lo largo del país, todos nos hemos acostumbrados al espectáculo de hombres que, pobres ayer, hoy exhiben más dólares de los que controlaban los reyes y reinas de la antigüedad. Al hacer alarde de este dinero, estos hombres presumen con orgullo: «Lo hicimos todo anoche, y vamos a multiplicarlo por cinco o por cincuenta mañana por la noche».
El hecho de que deba haber en este país algún método secreto para amasar fortunas colosales fue amaneciendo gradualmente en la mente de la gente.
Este método, argüían, debía estar fuera de las leyes del país que ellos mismos habían creado, y se enfrentaban al hecho de que los poseedores de estas fabulosas fortunas estaban creando un poder no reconocido por su Gobierno y que prácticamente ponía al Gobierno en manos de los dueños de las fortunas.
Se dieron cuenta de que, de algún modo, la magia de esa creación de fortuna estaba relacionada con, o parecía estar compuesta en, instituciones llamadas corporaciones y trusts, y que entre ellas la cabeza y el centro era un gran asunto llamado «Standard Oil». Dondequiera