SAQUEADO DEL SAQUEO
Un acontecimiento tan extraordinario como la desaparición de George H. Towle y el señor Patch, piensa usted, debería haber provocado una sensación nacional. Y esta es la primera vez que oye hablar de ello.
Tenga en cuenta que aquí, por primera vez, se exponen los hechos de este caso en su debida relación mutua, y sin el miedo ni el favoritismo que hasta ahora han impedido que se comprendieran.
En Boston, tras la clausura de la Legislatura, por muy amargo que fuera el sentimiento de los hombres que se habían vendido, y de aquellos otros que lo habían perdido todo en el desplome de las cotizaciones bursátiles que había seguido a la derrota de Whitney, su propia complicidad imponía el silencio y evitaba las protestas. Se dio a conocer que George H. Towle y el señor Patch, cansados de sus fatigas, se habían retirado al campo por una breve temporada. A su regreso habría una liquidación. Y con estas garantías, tanto los legisladores como los lugartenientes tuvieron, por fuerza, que darse por satisfechos. Poco a poco, los traidores y los traicionados regresaron a sus hogares y a sus antiguas ocupaciones, y cuando la extraña historia de la desaparición y muerte de los principales protagonistas del drama de Whitney llegó de más allá de los mares, cayó en los oídos indiferentes de hombres que ya habían dado una pérdida por amortizada y deseaban olvidar la experiencia.