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nydus/Frenzied Finance, Volume I: The Crime of AmalgamatedPublic
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Capítulo XV: La gran batalla del gas en Bay State

llano» que siempre resulta útil a quienes de verdad desean transmitir la desnuda verdad, le dije sin ambages quién era él, qué era exactamente la «Standard Oil» y quién y qué era yo exactamente. Opino que en ninguno de los dos ataques hubo nada digno, generoso o refinado, pero en las batallas bursátiles uno no tiene tiempo de perfumar la metralla.

El resultado inmediato de este intercambio de insultos de barbas rústicas2 fue desconcertar al público. La «Standard Oil» atacando y respondiendo de verdad; Rogers agrediendo a Lawson y Lawson devolviéndoselas peor de lo que las recibía: casi cualquier cosa podía pasar a continuación.

Fue aquí mismo donde le di a Rogers en el plexo solar. Salí con otra charla pública y clara, y le di a elegir entre llevarme a los tribunales —en cuyo caso le di mi palabra de que lo mandaría a él y a sus asociados a la cárcel por soborno y otros delitos— o reconocer ante el mundo que estaba vencido y huía.

Guardó silencio y yo proclamé la victoria a voces. El precio de las acciones de Addicks no tardó en recalcar nuestro éxito con un nuevo avance.

Hasta entonces la campaña parecía marchar sobre ruedas, y a continuación desvié mi atención hacia el ataque por la retaguardia. Comencé las negociaciones con el alcalde Matthews para que retirara su apoyo a Rogers. Fue una tarea difícil, pero tras muchas maniobras pesqué a mi pez gordo. Le prometí la presidencia de las compañías de gas de Boston, South Boston, Roxbury y Bay State por un período de tres años, con un sueldo de 25 000 dólares anuales, bajo el acuerdo explícito de que me permitiría, en calidad de vicepresidente suyo, velar por que se cumpliera el trato entre ambos.

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