—Lo decía en serio —dijo—; hay más poder en la pluma de un escritor honesto al servicio de un periódico honesto y sin miedo que en toda la riqueza y la astucia del «Sistema».
EL EPISODIO DE MUNROE & MUNROE
Llegó un momento, en los primeros doce meses de mi cruzada de «Finanzas Frenéticas», en el que la gente adoptó más bien la postura de que yo estaba exagerando las condiciones y de que ni Wall Street ni el «Sistema» eran tan malos como los había pintado.
Por entonces, a raíz del llamado pánico Lawson, se produjo el esclandre de Munroe & Munroe, cuyos pormenores evidenciaron claramente a eminentes financieros dedicados al vulgar negocio del lavado de acciones (stock-washing). Traté abiertamente el asunto en Everybody's y, dado que forma parte de la historia del movimiento, reproduzco el pasaje:
El hombre común tiende a perder de vista la perfidia ante la magnitud y a decir, cuando escucha todos los hechos: > "Al menos estos bribones cazan presas mayores". Deseo afirmar aquí que tal distinción es inmerecida. El "Sistema" es omnívoro. Sus fauces insaciables devoran con la misma avidez las monedas de diez centavos del pueblo que los miles de los grandes inversores. Es tan ávido e implacable al idear trampas para hormigas como lazos para elefantes. Cayeron en mis manos recientemente ciertos documentos valiosos sobre la más ruin de las estafas contemporáneas, que revelan la conexión del National City Bank, de ciertos funcionarios suyos y de otros