Mis lectores deben tener en cuenta que hasta entonces no existían acciones reales de la Amalgamated que pudieran venderse, ni un lugar donde venderlas en caso de haberlas habido, pues hasta que cada suscriptor no recibiera la notificación oficial nadie sabía con certeza si se le habían asignado acciones, y hasta que los títulos de la Amalgamated no cotizaran en la Bolsa, no podía haber un mercado fiable, aunque se pudiera negociar con ellos en el mercado libre (curb).
En el Holland House, les expuse rápidamente a mis principales corredores mis planes para el día. Luego, juntos, nos dirigimos a Wall Street.
Las horas que siguieron estuvieron llenas de actividad y también de confusión. Wall Street zumbaba de curiosidad y por todas partes llovían preguntas. > "La Bolsa", era evidente, había despertado al hecho de que la situación en Amalgamated revelaba una alineación de condiciones diferente a la que había previsto. En cuanto a si el cambio era bueno o malo, nadie se atrevía a arriesgar una conjetura. Por primera vez en mi experiencia, Wall Street estaba completamente perdido. Los especuladores y manipuladores más astutos, hombres a quienes la cinta revela sus secretos como el penitente al sacerdote; a quienes el teletipo balbucea los misterios íntimos de las reuniones de directores y de los tratos más profundos—estos hombres cuyos ojos, oídos y olfato habían entrenado décadas de juego bursátil hasta alcanzar una agudeza sobrenatural, eran tan impotentes para rastrear la verdad como el más novato de los principiantes. * Todos admitían que las condiciones eran inusuales, que las suscripciones habían superado con creces las expectativas, que se necesitaría tiempo para ponerlas