por los grandes accionistas a Clark, Ward & Co. al precio que habíamos acordado pagar. Asumiendo que el control de Utah por parte de la "Standard Oil" aumentaría inmensamente su valor, los accionistas deseaban naturalmente reemplazar las tenencias de acciones que habían aportado, y dieron instrucciones a Clark, Ward & Co. y a otros corredores para que las recompraran en el mercado. De modo que Clark, Ward & Co. estaban sosteniendo un extremo y gran parte del otro extremo de la operación, pagando las acciones reales que exigía nuestra opción a medida que llegaban, y manteniendo a sus clientes con las nuevas acciones compradas para ellos a precios muchísimo más altos. Pero, como no habíamos ejercido nuestra opción ni pagado a Clark, Ward & Co. por nuestras acciones, el dinero necesario para financiar toda la operación tuvo que pedirse prestado a los bancos. Es evidente que, en esta fase del juego, Clark, Ward & Co. debían de estar, como suele decirse, "atados de pies y manos".
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Capítulo XIII. La trampa financiera
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