de todo, tengo horror a la publicidad. Les ruego que, en el caso de que pueda contribuir en algo a la solución del misterio, no se mencione mi
El rostro del inspector Raglan se iluminó un poco.
—He oído hablar de algunos éxitos muy notables suyos —observó el coronel, volviéndose más accesible.
—Tengo mucha experiencia —dijo Poirot en voz baja—. Pero la mayor parte de mis éxitos los he obtenido con la ayuda de la policía. Admiro enormemente a su policía inglesa. Si el inspector Raglan me permite ayudarle, me sentiré tan honrado como halagado.
El semblante del inspector se volvió aún más afable.
El coronel Melrose me aprtó a un lado.
«Por lo que he oído, este pequeño amigo ha hecho cosas verdaderamente notables —murmuró—. Como es natural, nos inquieta tener que recurrir a Scotland Yard. Raglan parece muy seguro de sí mismo, pero no estoy del veras seguro de estar de acuerdo con él. Ya ve, yo... eh... conozco a las partes implicadas mejor que él. Este amigo no parece ir en busca de gloria, ¿verdad? ¿Colaboraría con nosotros discretamente, eh?».
—Para la mayor gloria del inspector Raglan —dije solemnemente.
—Vaya, vaya —dijo el coronel Melrose con alegría y en voz más alta—, tenemos que ponerle al corriente de los últimos acontecimientos, monseñor Poirot.
—Le doy las gracias