y yo le repetí la orden a Parker.
—Así es, señor —dijo Parker con respeto.
—El señor Ackroyd estaba sin duda vivo a las nueve y media —intervino Raymond—, porque le oí hablar aquí dentro.
“¿Con quién estaba hablando?”
—Eso no lo sé. Por supuesto, en su momento di por sentado que era el Dr. Sheppard quien estaba con él. Quería hacerle una pregunta sobre unos documentos en los que estaba trabajando, pero al oír las voces recordé que él había dicho que quería hablar con el Dr. Sheppard sin que lo molestasen, y me volví a marchar. ¿Pero ahora resulta que el médico ya se había ido?
Asentí. —Estaba