sugerí irnos a la cama. Caroline accedió.
Era viernes por la noche, y los viernes por la noche doy cuerda a los relojes. Lo hice como de costumbre, mientras Caroline se cercioraba de que los sirvientes hubieran cerrado bien la cocina.
Eran las diez y cuarto cuando subíamos las escaleras. Acababa de llegar arriba cuando sonó el teléfono en el vestíbulo de abajo.
—Mrs. Bates —dijo Caroline de inmediato.
—Me temo que sí —dije con apenada resignación.
Bajé corriendo las escaleras y tomé el auricular.
—¿Qué? —dije—. ¿Qué? Por supuesto, iré enseguida.
Subí corriendo, tomé mi bolso y metí en él unos apósitos adicionales.
—Llama Parker desde Fernly —le grité a Caroline—. Acaban de encontrar asesinado a Roger Ackroyd.