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nydus/On LibertyPublic
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III. De la individualidad, como uno de los elementos del bienestar

El despotismo de la Costumbre es en todas partes el obstáculo permanente para el progreso humano, al hallarse en incesante antagonismo con esa disposición a aspirar a algo mejor de lo habitual, que se denomina, según las circunstancias, espíritu de libertad, o bien de progreso o mejora.

El espíritu de mejora no es siempre un espíritu de libertad, pues puede aspirar a imponer mejoras a un pueblo reacio; y el espíritu de libertad, en la medida en que se resiste a tales intentos, puede aliarse local y temporalmente con los opositores de la mejora; pero la única fuente infalible y permanente de mejora es la libertad, ya que mediante ella existen tantos centros independientes posibles de mejora como individuos hay.

El principio progresivo, sin embargo, bajo cualquiera de sus dos formas, ya sea como amor a la libertad o a la mejora, es antagónico al dominio de la Costumbre, e implica al menos la emancipación de ese yugo; y la lucha entre ambos constituye el interés principal de la historia de la humanidad.

La mayor parte del mundo no tiene, propiamente hablando, historia, porque el despotismo de la Costumbre es completo. Este es el caso en todo Oriente. La Costumbre es allí, en todas las cosas, la última instancia; justicia y derecho significan conformidad con la Costumbre; nadie, a no ser algún tirano embriagado de poder, piensa en resistir el argumento de la Costumbre. Y vemos el resultado. Esas naciones debieron de tener en otro tiempo originalidad; no surgieron de la tierra pobladas, instruidas y versadas en

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