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nydus/On LibertyPublic
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II. De la libertad de pensamiento y de discusión

nunca oyen a nadie negarlas ni intentar refutarlas». Sin duda: y semejante enseñanza basta en una materia como las matemáticas, en la que no hay absolutamente nada que decir sobre el lado equivocado de la cuestión. La peculiaridad de la evidencia de las verdades matemáticas es que todos los argumentos están de un solo lado. No hay objeciones, ni respuestas a las objeciones.

Pero sobre cualquier tema en el que sea posible la diferencia de opiniones, la verdad depende de un equilibrio que debe alcanzarse entre dos conjuntos de razones contradictorias.

Aun en la filosofía natural, siempre hay alguna otra explicación posible de los mismos hechos; alguna teoría geocéntrica en lugar de la heliocéntrica, algo de flogisto en lugar de oxígeno; y hay que demostrar por qué esa otra teoría no puede ser la verdadera: y hasta que esto no se demuestre, y hasta que sepamos cómo se demuestra, no comprendemos los fundamentos de nuestra opinión.

Pero cuando pasamos a temas infinitamente más complicados, a la moral, la religión, la política, las relaciones sociales y los asuntos de la vida, las tres cuartas partes de los argumentos en favor de cualquier opinión discutida consisten en disipar las apariencias que favorecen a alguna opinión distinta de ella.

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