Terratenientes. Durante el primer período del desarrollo capitalista, la economía agraria se basaba en el trabajo semiesclavo de los campesinos. Los terratenientes arrendaban tierras a los campesinos, recibiendo como renta un pago en dinero o en especie. Un método de pago en especie consistía en que el trabajador empleara la mitad de su tiempo en labrar la hacienda del terrateniente. A los terratenientes, como clase, les interesaba impedir que los campesinos se marcharan a las ciudades; por consiguiente, se resistían a toda innovación; deseaban mantener las viejas condiciones semiesclavas en las aldeas; se oponían al desarrollo de la industria manufacturera. Tales terratenientes poseían antiguos dominios señoriales patrimoniales; muy pocos de ellos trabajaban en sus propias haciendas, y vivían en su mayor parte como parásitos a costa de los campesinos.
Como resultado de este estado de cosas, los partidos que representan a los terratenientes han sido siempre y siguen siendo los principales pilares de la reacción. Son estos los partidos políticos que por doquier desean el retorno al viejo orden; quieren volver al dominio de los terratenientes, restaurar al terrateniente-zar (el monarca), asegurar el predominio de la «nobleza de sangre azul», consumar la completa esclavitud de los campesinos y de los obreros. Constituyen