La electricidad solo puede emplearse en la agricultura a gran escala. Y mediante el uso de la electricidad en una granja grande podemos prescindir de la necesidad de cien establos pequeños y mal construidos, de cien cocinas pequeñas, etc. Podemos llevar a cabo todo en un solo edificio grande y bien equipado.
La lechería solo puede llevarse a cabo económicamente a gran escala.
Pero el mayor ahorro de todos es la economía de la fuerza de trabajo, la posibilidad de reducir a la mitad o a la tercera parte las horas de trabajo del campesino, no solo sin reducir la productividad de la tierra, sino aumentándola de hecho al triplicar o cuadruplicar su rendimiento.
Según los últimos datos del censo, los correspondientes al año 1916, había en Rusia 71.430.800 desiatinas de tierra cultivable.
Si suponemos que esta superficie se labra una vez al año (cualquier agricultor sabe que esta estimación es muy generosa), los campesinos tendrán que utilizar toda la fuerza de trabajo disponible (la de 20.000.000 de hombres) y todas lasbestias de labranza disponibles.
Pero para arar la misma superficie con la ayuda de tractores (un tractor puede arar de 8 a 10 desiatinas en un día, o bastante más si trabaja continuamente), bastaría con el trabajo de 1.000.000 de obreros. Un solo hombre hace el trabajo de veinte.1
Si en lugar de preparar 100 comidas en cocinas separadas, preparamos una sola cena para el mismo número de personas en la cocina de la comuna rural, ya no se necesitarán 90 cocineros de los 100. Sus servicios podrán dedicarse a algún otro propósito útil, con lo cual se aligerará la labor de otros tantos.