La Rusia soviética está cercada por un bloqueo, y esto causa un daño inmenso al país. Las cifras de la siguiente tabla muestran cuán importante ha sido la interrupción del intercambio económico con otras tierras en su influencia sobre la industria manufacturera y la agricultura rusas.
Nuestras principales importaciones eran artículos manufacturados, y entre 1909 y 1918 la cantidad de estas importaciones aumentó en un 65 por ciento. La importación de materias primas y productos semimanufacturados aumentó en el mismo periodo en un 60 por ciento. Así, la importancia de las importaciones aumentó notablemente. Las importaciones más notables fueron maquinaria industrial, aparatos de diversa índole, ferretería, maquinaria agrícola, productos químicos, accesorios eléctricos y otros medios de producción. Pero también hubo un aumento constante en la importación de artículos de consumo (textiles, marroquinería, etc.).
Todo trato con Alemania quedó interrumpido al estallido de la guerra. Cuando la Rusia soviética fue sometida al bloqueo, las relaciones comerciales con la Entente llegaron asimismo a su fin.
Según los cálculos anteriores a la guerra, nuestras importaciones totales de mercancías ascendían a casi mil millones y medio de rublos. Esto demuestra qué pérdida nos ha infligido el bloqueo.
La política de nuestro partido debe apuntar, por lo tanto, a la reapertura de relaciones económicas con otros Estados —en la medida, por supuesto, en que esto sea compatible con nuestros objetivos generales. La mejor garantía, a este respecto, sería una victoria decisiva sobre la contrarrevolución.
Una segunda tarea se refiere a las relaciones económicas mutuas entre Rusia y aquellos países en los que el proletariado tome la delantera.