LOS MERCADOS, POR LAS FUENTES DE MATERIAS PRIMAS Y POR LOS LUGARES EN LOS QUE EL CAPITAL PUEDE SER INVERTIDO, SE CONOCE COMO IMPERIALISMO. El imperialismo nace del capital financiero. Así como un tigre no puede vivir de hierba, el capital financiero no puede existir sin una política de conquista, expoliación, violencia y guerra. El deseo esencial de cada uno de los trusts estatales capitalistas financieros es dominar el mundo; establecer un imperio mundial, en el cual el pequeño grupo de capitalistas pertenecientes a las naciones victoriosas ejerza un dominio indiviso. El imperialista británico, por ejemplo, sueña con una “Gran Bretaña” que gobierne todo el mundo — un mundo en el que los magnates de los trusts británicos manden sobre el trabajo de negros y rusos, alemanes y chinos, hindúes y armenios, esclavos de todos los colores, negros, blancos, amarillos y rojos. Gran Bretaña no está lejos de la consecución de este ideal. Pero cuanto más acapara, más quiere. Lo mismo ocurre con los imperialistas de otras naciones. * Los imperialistas rusos sueñan con una “Gran Rusia”; * Los imperialistas alemanes sueñan con una “Gran Alemania”; * y así sucesivamente. Por parte de estos “grandes”, por supuesto, se practica una descarada expoliación
De este modo, por lo tanto, el reinado del capital financiero debe arrastrar inevitablemente a toda la humanidad al sangriento abismo de