sistema agrícola en una dirección tal que llegue a asemejarse al de Dinamarca o al de los Estados Unidos de América. Pero para la autoridad proletaria y su política socialista, la agricultura rusa, tras la abolición del viejo sistema terrateniente, se habría desarrollado con notable celeridad hasta convertirse en un sistema de explotación burguesa llevado a cabo mediante trabajo asalariado, con la ayuda de métodos de laboreo del suelo enormemente mejorados. Conjuntamente con esto habría surgido una enorme clase de campesinos semiproletarios. El campesino rico saludó la revolución inspirado en las más risueñas esperanzas y expectativas, pero como resultado de la revolución se vio despojado de parte de la tierra que había poseído antes de que esta tuviera lugar. Mientras esta clase de campesinos ricos siga existiendo, sus miembros demostrarán ser inevitablemente enemigos irreconciliables del Estado proletario y de su política agraria. A su vez, esta no puede esperar del Poder soviético más que una lucha sin piedad contra sus actividades contrarrevolucionarias. Es posible que el Poder soviético se vea obligado en su momento a emprender una expropiación deliberadamente planificada de los
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La Organización de la Agricultura
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