La propaganda religiosa, la creencia en Dios y en toda clase de poderes sobrenaturales, encuentran su terreno más propicio allí donde las instituciones de la vida social inclinan la conciencia de las masas hacia explicaciones sobrenaturales de los fenómenos de la naturaleza y de la sociedad. El entorno creado por los métodos de producción capitalistas tiene una fuerte tendencia en esta dirección. En la sociedad capitalista, la producción y el intercambio de productos no se realizan con plena conciencia ni de acuerdo con un plan preconcebido; proceden como si fueran el resultado de fuerzas elementales. El mercado controla al productor. Nadie sabe si las mercancías se producen en exceso o en defecto. El productor no comprende del todo cómo funciona el gran y complicado mecanismo de la producción
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COMUNISMO Y RELIGIÓN
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