### 35. Internacionalismo del movimiento obrero, esencial para la victoria de la revolución comunista.
La revolución comunista solo puede ser victoriosa como una revolución mundial.
Si surgiera una situación en la cual un país estuviera gobernado por la clase trabajadora, mientras que en otros países la clase trabajadora, no por miedo sino por convicción, permaneciera sumisa al capital, al final los grandes Estados bandidos aplastarían al Estado obrero del primer país.
Durante los años 1917-18-19 todas las Potencias intentaron aplastar a la Rusia soviética; en 1919 aplastaron a la Hungría soviética. Sin embargo, no pudieron aplastar a la Rusia soviética, pues las condiciones internas en sus propios países eran críticas y los gobiernos temían ser derrocados por sus propios trabajadores, quienes exigían la retirada de los ejércitos invasores de Rusia.
La importancia de esto radica, en primer lugar, en que la realización de la dictadura proletaria en un país corre grave peligro a menos que los trabajadores de otras tierras presten ayuda activa.
Significa, en segundo lugar, que, bajo tales condiciones, cuando los trabajadores han obtenido la victoria en un solo país, la organización de la vida económica en ese país es un asunto muy difícil. Dicho país recibe poco o nada del exterior; está bloqueado por todos lados.