está organizada sobre la base de la difusión formal de los derechos y libertades políticas: por ejemplo, el derecho de reunión pública, el derecho de asociación, la libertad de prensa; siendo considerados todos los ciudadanos como iguales en estos aspectos. Pero, de hecho, en lo que concierne a la práctica administrativa, y sobre todo en vista de su esclavitud económica, bajo la democracia burguesa los trabajadores siempre se han encontrado en las filas de retaguardia, y les ha sido imposible hacer realidad estos derechos y libertades en una medida notable.
Por el contrario, la democracia proletaria, en lugar de proclamar formalmente los derechos y libertades, realiza de hecho estos derechos y libertades ante todo y por encima de todo para esa misma clase de la población que era oprimida por el capitalismo, a saber, para el proletariado y el campesinado.
Por esta razón, el Poder Soviético confisca los bienes de la burguesía, es decir, sus imprentas, depósitos de papel, etc., con el fin de ponerlos enteramente a disposición de los trabajadores y de sus organizaciones.