capitalista; por qué se producen las crisis y el desempleo cunde repentinamente; por qué los precios suben en un momento y bajan en otro; y así sucesivamente. El trabajador ordinario, que no sabe nada de las causas reales de los acontecimientos sociales en medio de los cuales transcurre su vida, se inclina fácilmente a aceptar la «voluntad de Dios» como una explicación universal.
En la sociedad comunista organizada, por otra parte, los ámbitos de la producción y de la distribución ya no contendrán ningún misterio para el trabajador.
Cada trabajador no se limitará a realizar su parte asignada de trabajo social. Además, participará en la elaboración del plan general de producción y tendrá, al menos, ideas claras sobre el asunto.
En todo el mecanismo de la producción social ya no habrá nada misterioso, incomprensible o inesperado, por lo que ya no habrá lugar para explicaciones místicas ni para la superstición.
Del mismo modo que el carpintero que ha fabricado una mesa sabe perfectamente cómo llegó a existir esa mesa y que no necesita levantar los ojos hacia el cielo para encontrar a su creador, así en la sociedad comunista todos los trabajadores comprenderán claramente qué es lo que han producido con sus energías colectivas y cómo lo han producido.
Por esta razón, el mero hecho de la organización y el fortalecimiento del sistema socialista le asestará a la religión un golpe irreecuperable. > LA TRANSICIÓN DEL SOCIALISMO AL COMUNISMO, LA TRANSICIÓN DE LA SOCIEDAD QUE PONE FIN AL CAPITALISMO A LA SOCIEDAD QUE ESTÁ