La consecuencia a menudo es que las mercancías se producen en cantidades excesivas —estamos hablando, por supuesto, de los días anteriores a la guerra—. No hay entonces venta para ellas. Los trabajadores no pueden comprarlas, porque no tienen suficiente dinero. A continuación se desencadena una crisis. Las fábricas se cierran y los trabajadores son arrojados a la calle.
Además, la anarquía de la producción entraña una lucha por el mercado; cada productor quiere arrebatarle los clientes a los demás, acaparar el mercado.
Esta lucha adopta diversas formas:
- empieza con la competencia entre dos propietarios de fábricas;
- termina en la guerra mundial, en la que los Estados capitalistas forcejean entre sí por el mercado mundial.
Esto no significa meramente que las partes de la sociedad capitalista interfieran en el funcionamiento de las otras, sino que hay un conflicto directo entre las partes constituyentes.
LA PRIMERA RAZÓN, POR LO TANTO, DE LA DISARMONÍA DE LA SOCIEDAD CAPITALISTA ES LA ANARQUÍA DE LA PRODUCCIÓN, QUE CONDUCE A CRISIS, COMPETENCIA INTERNECINA Y GUERRAS.
LA SEGUNDA RAZÓN DE LA FALTA DE ARMONÍA DE LA SOCIEDAD CAPITALISTA SE ENCUENTRA EN LA ESTRUCTURA DE CLASES DE ESA SOCIEDAD. Considerada en su esencia, la sociedad capitalista no es una sociedad, sino dos sociedades; consta de capitalistas, por un lado, y de trabajadores y campesinos pobres, por el otro. Entre estas dos clases existe una enemistad continua e irreconciliable; a esto es a lo que llamamos la guerra de clases.