los arzobispos. El metropolita de Petrogrado recibía 300.000 rublos anuales; a los metropolitas de Moscú y de Kiev se les pagaba 100.000 rublos anuales a cada uno; el estipendio del arzobispo de Nóvgorod era de 310.000 rublos.
Había unas 30.000 escuelas parroquiales, a las que asistían 1.000.000 de alumnos.
Más de 20.000 profesores de religión estaban «trabajando» en las escuelas primarias del Ministerio de Educación.
Todo el mundo sabe que la autocracia apoyaba a la Iglesia ortodoxa como la iglesia dominante y la única verdadera. Muchos millones de rublos se recaudaban gravando con impuestos a los musulmanes (tártaros y baskires), a los católicos (polacos) y a los judíos.
Este dinero era utilizado por el clero ortodoxo para demostrar que todas las demás fes eran falsas. Bajo el régimen zarista, la persecución religiosa alcanzó proporciones sin precedentes.
En la población de Rusia, por cada cien habitantes había (además de los 70 ortodoxos), 9 católicos, 11 mahometanos, 5 protestantes, 4 judíos y 1 de varios credos. En cuanto al número del clero ortodoxo, las cifras para el año 1909 eran las siguientes:
Las cifras se refieren exclusivamente a la Iglesia ortodoxa. Una casta parasitaria similar se encuentra en todas las naciones, aunque, por supuesto, profesando otra religión. Estas masas de personas, en lugar de extraer vastas sumas de dinero de la población para promover la ignorancia popular, habrían sido capaces, de haberse dedicado al trabajo manual, de producir inmensas cantidades de valores. El Estado socialista, cuando su aparato económico se haya perfeccionado, introducirá el servicio de trabajo para el clero al igual que para todas las clases improductivas, de modo que tendrán que convertirse en obreros o