Por supuesto, no podía hacer nada por el estilo. Incluso cuando la burguesía enarbola el estandarte ensangrentado de una dictadura militarista, sigue hablando de «la causa de todo el pueblo». Pero la clase capitalista es peculiarmente diestra en la forma en que engaña al pueblo en las llamadas repúblicas democráticas. En estas, la burguesía gobierna y es capaz de mantener su dictadura manteniendo ciertas apariencias. * Se concede a los trabajadores el derecho de ejercer el voto parlamentario cada tres o cuatro años, pero se les excluye cuidadosamente de todo poder en la administración. Sin embargo, debido a que existe el sufragio universal, la clase capitalista proclama a voz en grito que «todo el pueblo»
El Poder Soviético proclama abiertamente su carácter de clase. No hace ningún intento por ocultar que es un poder de clase, que el Estado soviético es la dictadura de los pobres. El punto se enfatiza en su nombre mismo; el Gobierno soviético se llama Gobierno de Obreros y Campesinos. La constitución, es decir, las leyes fundamentales de nuestra República soviética, la constitución adoptada por el tercer Congreso Panruso de los Sóviets, declara expresamente: > “El tercer Congreso Panruso de los Sóviets de diputados obreros, soldados y campesinos declara que ahora, en la hora de la lucha decisiva entre el proletariado y los explotadores, no puede haber lugar para los explotadores en ninguno de los instrumentos del poder”. El Poder Soviético, por lo tanto, no solo proclama su carácter de clase, sino que no duda en privar de derechos electorales y excluir de los instrumentos del poder a los representantes de aquellas clases que son hostiles al proletariado y al