Naturalmente, esto no excluye la posibilidad de que, en diferentes circunstancias, la elección de los mandos no cause ningún daño; por ejemplo, en unidades de voluntarios, sólidamente formadas por hombres que posean todos ellos fuertes sentimientos revolucionarios.
Aquí, la elección arrojaría prácticamente a los mismos oficiales que aquellos que habrían sido nombrados desde arriba.
Sin embargo, como regla general, la elección de oficiales, aunque pueda considerarse un método ideal, resultaría peligrosa y perjudicial en la coyuntura actual por razones prácticas.
Pero para cuando las masas trabajadoras que hoy se alistan en el Ejército Rojo hayan ascendido a un nivel en el que la elección de oficiales sea útil y necesaria, es probable que ya no haya ninguna necesidad de ejércitos en el mundo.
69. El Ejército Rojo es provisional.
La burguesía contempla el sistema capitalista como el orden «natural» de la sociedad humana; considera su propio régimen como eterno y, por tanto, construye el instrumento de su poder —el ejército— de manera sólida, lo edifica para que dure años y años si no para siempre. El proletariado considera su propio Ejército Rojo bajo una luz muy distinta. El Ejército Rojo ha sido creado por los trabajadores para la lucha contra el Ejército Blanco del capital. El Ejército Rojo surgió de la guerra civil; desaparecerá cuando se haya obtenido la victoria completa en esa guerra, cuando se hayan abolido las clases, cuando la dictadura del proletariado haya caducado espontáneamente. El ejército burgués nace de la sociedad burguesa, y la burguesía desea que este hijo viva para siempre porque refleja la imperecibilidad del régimen burgués. El Ejército Rojo, por otro lado, es hijo de la clase trabajadora, y