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nydus/The ABC of CommunismPublic
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El comunismo y el problema de las nacionalidades

Are the Russian workers and peasants entitled to hate or to regard with suspicion those who belong to another nation, for the sole reason that these latter speak a different tongue, that their skins are black or yellow, that they have different customs and laws? Obviously, this would be quite wrong. The German workers, the French workers, the Negro workers, are just as much proletarians as the Russians are. No matter what tongue the workers of other lands may speak, the essential feature of their condition lies in this, that they are all exploited by capital, that they are all comrades, that they all alike suffer from poverty, oppression, and injustice.

¿Ha de amar el obrero ruso al capitalista ruso porque su compatriota lo insulta en los familiares términos rusos, porque su patrón lo abofetea con un puño ruso, o lo azota con un látigo ruso? Desde luego que no.

Tampoco es probable que el obrero alemán ame más al capitalista alemán porque este último lo escarnezca en idioma alemán y a la usanza alemana.

Los trabajadores de todas las tierras son hermanos de una sola clase, y son enemigos de los capitalistas de todas las tierras.

Las mismas consideraciones se aplican al caso de los campesinos pobres de cualquier nación. Al campesino ruso (el campesino pobre o el campesino medio), le es más cercano y querido el campesino semiproletario de Hungría, o el campesino pobre de Sicilia o Bélgica, de lo que jamás podrá serlo el campesino rico de su propia tierra que lo explota, o el terrateniente tacaño que casualmente ha nacido en suelo ruso y habla la lengua rusa.

Pero los trabajadores del mundo entero no deben limitarse a reconocerse como hermanos de clase, como hermanos en la opresión y la esclavitud. De poco serviría que se contentaran con denostar a sus compatriotas capitalistas en sus respectivas lenguas; si en cada tierra los sufridos se

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