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nydus/The ABC of CommunismPublic
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El comunismo y el problema de las nacionalidades

su odio a toda opresión nacional, su anhelo de liberación y autodeterminación de cada tronco nacional, por pequeño que fuese. En verdad, cuando la burguesía de cualquier país luchaba por la liberación de ese país de un yugo extranjero, luchaba por el establecimiento de su propio Estado burgués; por el poder de despojar al pueblo de su propia tierra sin competencia alguna por parte de otros explotadores; por el derecho a la totalidad de la plusvalía creada por los obreros del campo y de la ciudad de su propia tierra.

La historia de todos los países capitalistas da testimonio de esta verdad.

Cuando la burguesía es oprimida junto con el pueblo trabajador de su propia nación, clama por la libertad de las naciones en general e insiste en la injusticia de cualquier forma de esclavitud nacional.

Pero tan pronto como la clase capitalista se apodera del poder y expulsa a los conquistadores extranjeros —ya sean estos aristócratas o burgueses—, hace todo lo posible por sojuzgar a cualquier nacionalidad débil cuyo sometimiento pueda parecerle lucrativo.

La burguesía revolucionaria francesa, tal como estaba representada por Danton, Robespierre y las otras figuras notables de la primera época de la revolución, hizo un llamado a todos los pueblos del mundo en pro de la liberación de toda forma de tiranía; la Marsellesa, compuesta por Rouget de l’Isle y entonada por los ejércitos de la revolución, es muy querida para los corazones de todos los pueblos oprimidos.

Pero esta misma burguesía francesa, al haber entrado en la segunda fase de su revolución bajo el régimen de Napoleón, subyugó a los pueblos de España, Italia, Alemania y Austria al son de la citada Marsellesa, y continuó saqueándolos a lo largo de las guerras napoleónicas.

Cuando la burguesía alemana estaba sujeta a la opresión, escritores como Schiller con su Guillermo Tell expresaron la lucha de los pueblos contra

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